En mi opinión, no es cuestión de ser el primero en informar, o que por el simple hecho de tener buenos ingresos económicos, vayamos en contra de nuestros principios. Creo que es más de informar pensando en el beneficio de los demás, y no en el propio. Por consiguiente, no hay razón para ser "amarillistas", ni para comunicar de acuerdo con mis intereses, sino mostrar imparcialidad y compartir las situaciones del común que se ignoran por ideologías políticas y económicas.
No nos formamos para pasar por encima del otro y atropellar sus derechos. Creo que nos formamos para compartir las vivencias del común que son ignoradas y ocultadas por la farándula política. La cuestión es: ¿Por qué no denunciar lo que pasa detrás de la palabrería de un político? ¿Por qué lo que pasa en la realidad paralela a su mundo de corrupción no importa? ¿A caso no depende de nosotros el lugar que tienen los protagonistas del show de payasos?