miércoles, 31 de julio de 2013

"Autobiografía"


Nací en Cali, Valle el 13 de marzo de 1995. Desde pequeña fui apresurada. Comencé a caminar antes de lo debido y bailé antes de hablar. Además de esto, uno de mis primeros conocimientos adquiridos, fue el dar besos. Mamá dice que en cuanto lo aprendí, a todos daba besos y si no podía dárselos se los tiraba con tal amor y dulzura que resultaba imposible no derretirse ante ellos.
Alegre, risueña, extrovertida, soñadora y sentimental, eran lo más común en mi personalidad, en la que sin duda alguna influenció mi familia y la cultura de mi ciudad. Un abuelo músico que hacía parte del Coro del Conservatorio de Cartago y que grabó con su grupo de música colombiana varios casetes, y una tía Licenciada en Música, de la Universidad del Valle, son las raíces que poco a poco me han llenado el corazón de amor por la música. Desde que comencé a cantar en el coro Escolanía, supe que era lo mío pues en cuanto entonábamos una de esas canciones que tanto me sabían gustar, era gracioso ver como rápidamente los poros de mi piel decidían cantar también.
Dedicar 4 años de mi vida a estudiar música en la Universidad del Valle, fue el tiempo mejor aprovechado de mis cortos 17 años. Sin embargo, descubrí lo que en realidad era AMOR, cuando decidí cambiar de Guitarra a Percusión, solamente por la sensación que me causaba escuchar un redoblante sonar. A pesar que sólo pude invertir un año en mi verdadera pasión, descubrí lo que realmente me encantaba, eso que en realidad me envolvía y me subía en una nube, eso que me hacía subir y bailar como tanto me gusta.
Decidí estudiar comunicación social, porque siempre he sentido que es mi carrera y jamás me he sentido ajena a ella. Cada clase me hace sentir más completa. Ahora bien, el vacío de mi música sigue ahí y la conciencia no me permite ignorar que me he fallado a mí misma. He llegado a sentirme tan derrotada por no hacer nada para hacer realidad mi sueño, que lágrimas han brotado de mis ojos al saber que el temor a fracasar es lo único que me detiene para intentar hacerlo realidad.




Ignorando el conocimiento detrás de la escritura.


Una juventud perezosa. No queremos hacer el más mínimo esfuerzo por conocer y mucho menos por generar nuevo conocimiento. Nos gusta todo fácil y rápido, y es aquí cuando caemos en las abreviaciones de la cotidianidad, que terminan por arrastrarnos a la muerte de las palabras. Es por eso que necesitamos una reprimenda que nos despierte de la gran utopía en la que vivimos. Un mundo alterno de estados sociales, publicaciones, “likes” (“Me gusta”) y comentarios, en los que pareciera no importar la ortografía de las palabras, y mucho menos la redacción de una frase.
Escribir mal no es pecado, sino el hecho de disfrutar del vivir en la ignorancia. No saber escribir y mucho menos leer, nos empuja a un vacío de conocimiento y por consiguiente quedamos estancados en una realidad sin progreso, que según el historiador moderno Gibbon, nos hace ser un “una horda de salvajes, incapaz de conocimiento y reflexión” en donde nos limitamos a un “saber vivir” determinado por quienes creen tener el saber absoluto. De haber sido así, en épocas pasadas la historia sería diferente y nos habríamos quedado sin un progreso de pensamiento. Al contrario, se comenzó a generar conocimiento y a innovar con las ideas, por esto avanzamos como sociedad.
Adquirir conocimiento nos traza metas y nos brinda una visión a futuro que conduce al progreso. A pesar que en el texto “Desmitologización de la cultura escrita” se considere que ésta, no determina el desarrollo de un país, en mi opinión, el hecho de emprender un camino del saber, hace que la perspectiva del mundo cambie y que como futuro del país, saquemos  la Nación adelante con nuestros ideales. En la película “Descubriendo a Forrester”, podemos ver fácilmente que independientemente de un estatus social, si se está consciente de los aportes que ofrece la escritura tanto a nivel intelectual, como a nivel profesional; podemos llegar a un desarrollo en concreto que nos conducirá a un futuro mejor.
Aunque como jóvenes no estamos conscientes de lo anterior, creo que aún estamos a tiempo de cambiar y recurrir a la lectura como método de aprendizaje, y a la escritura como depósito de la información que generemos. Si bien, nos forjan un criterio independiente en el que somos analíticos ante las realidades que afectan al país, recurro a Fernando Vásquez en “Un mosaico de reflexiones y estrategias alrededor de a escritura” diciendo que: “(…) el acto de escribir es también un acto de disociación de nuestro yo.” Queriendo decir que, no solamente el ejercicio de escribir nos lleva al progreso intelectual, sino también, a objetivar nuestro criterio.
Ahora bien, retomando la cuestión de la abreviación DE QUE, digo pues, que siendo adolescentes carecemos de muchos cualidades que se supone debimos haber desarrollado con anterioridad. Por ello, retomo a Sergio Sinay en su escrito “Elogio de la escritura que no muere”, diciendo textualmente que: “Quien lee se habilita para escribir”, pues es así como se desarrolla la capacidad para expresar bien nuestro pensamiento, hilar y argumentar nuestras ideas. Por consiguiente, cabe resaltar que hay un vacío en la motivación de la escritura en la academia.

No obstante, la “culpa” no es únicamente de las instituciones académicas, pues en cada quien debe nacer la iniciativa de la lectura como conocimiento. Si nos quedamos esperando a que nos obliguen a leer un libro en el colegio, o que nos pongan un trabajo sobre alguna temática determinada, para investigar, el futuro de nuestro país está en riesgo. Porque creámoslo o no, la cultura escrita nos brinda mucho más que letras y palabras, y el legado que nos heredan, es más amplio de lo que pensamos, sólo necesitamos que nos despierten de esa realidad alterna en la que vivimos, para empujar a nuestro país a un nuevo ciclo de progreso. ¿Qué estamos esperando? Cada día se dan más oportunidades, pero solo nosotros mismos podemos decidir sumergirnos en el conocimiento. 

“EL FAMOSO CRIMEN”


Eran las diez de la noche del 5 de Junio. Ruby se encontraba en la cocina, molesta porque su vecino Luis aún no le pagaba el dinero que debía del arrendo. Se dispuso a prepararse un tinto, muy común de sus desvelos y en medio de tanto pensar en lo necesitada que estaba de ese dinero, dejó su quehacer y se puso en marcha hacia el cuarto de su inquilino. Habiendo llegado le cobró de la manera más educada posible. Pues sabía que a pesar de las discusiones anteriores el Sr. Luis era un buen hombre y que según lo que había mostrado, era bastante educado. Sin embargo, no era un buen momento, Luis se encontraba pasado de tragos e iracundo porque su mujer lo había dejado por otro. En medio de su borrachera el hombre se enfureció tanto que su corazón latía el triple de lo normal y las venas de su cuello y frente latían tan rápido que parecía que fueran a explotar. Fue en ese momento en el que la mujer supo que no había sido un buen momento, pero para cuando quiso retractarse, ya el hombre estaba golpeándole fuertemente con la botella que tenía en la mano, y en un segundo la dejó inconsciente. Lleno de ira y de dolor al ver que su esposa quería ahora cobrarle el dinero de la renta y no la dueña, la empujó en el viejo colchón que tenía extendido en el suelo y la violó como el animal más enfermo y despiadado del mundo.
Habiendo concluido, al cabo de unas horas la mujer se despertó y Luis en medio de su desesperación no sabía qué hacer con ella, así que agarró de nuevo la botella y la golpeó en la cabeza hasta que se quebró en mil pedazos. Luis se sentó en el suelo y durante horas contemplo el rostro del cuerpo yaciente. Al cabo de 5 horas intentó sacarla de la casa y cuando se inclinó para arrastrar el colchón con Ruby encima, descubrió que en unas horas había subido de peso y en medio de su frustración agarró el cuchillo para carne que estaba en la cocina  y la descuartizó. Después de esto, guardó de la manera más sádica y despiadada cada miembro despedazado del cuerpo de la mujer en bolsas de basura y así pudo arrastrar el torso en el colchón.  Mientras el hombre desplazaba el colchón con el cuerpo sin vida en horas de la madrugada, un vecino que llegaba de festejar observó al hombre moviendo el colchón hacia el canal de aguas sucias. Sin embargo, estaba demasiado lejos y no alcanzaba a divisar bien. Después de esto, para quitar el olor a sangre que tanto lo desesperaba, aquel desquiciado  recurrió a un viejo truco. Roció café por todo su cuarto, incluso limpió toda la casa. Era tanto el olor que los vecinos sentían como el aroma inundaba el barrio.

Ya eran las 4 de la mañana y el arrendatario estaba exhausto. Conservó las bolsas en su casa y decidió invitar a sus amigos para hacer un asado e informales de la gran hazaña que había hecho al asesinar brutalmente a su “esposa” quien después de haberle dejado por otro hombre, había decidido cobrarle el dinero de la renta. Así pues,  el hombre preparó una parte de  la carne para ser asada y la puso al carbón, y el resto de carne junto con el colchón, fue llevada al canal. Llegaron sus amigos quienes habían ido con la idea de celebrar  la separación de Luis con su esposa. Se dispuso pues, Luis, a servir la comida y luego de haber terminado les contó cada detalle de la gran proeza que había hecho. Todos se quedaron atónitos pues era imposible que aquel enfermizo hombre hubiera asesinado a  su mujer de tal manera, estando ella en la casa de su amante. Y fue allí cuando todos le afirmaron a Luis, que su esposa se encontraba con su amante, pues se la habían encontrado rumbo a la fiesta. Entonces, desesperado corre mientras sus amigos ponen la denuncia de aquel loco hombre y que ha asesinado brutalmente a una mujer desconocida. Rápidamente van todos detrás de él y lo atrapan llevándolo a la Comisaría. Dentro del proceso de investigación descubren que aquel hombre en medio del alto grado de alcohol en el que se encontraba, confundió a su esposa con la Sra. Ruby dueña de la casa en donde vivían. El hombre es condenado a la pena máxima que son 60 años de cárcel, mientras la madre de Ruby no hace más que llorar y cuando la entrevistan en el juicio no puede decir más que: “Ese hombre es un monstruo por lo que le hizo a mi hija”.

El periodista: Un héroe o un mentiroso.

No es entorno al dinero, ni a la primicia. Es entorno al cambio.
Creo que es más de informar pensando en el beneficio de los demás, y no en el propio. Si bien, los periodistas somos "Comunicadores Sociales", esto resalta la supuesta labor que debemos cumplir. Pese a lo anterior, en el trajín de cada día,  se contamina y corrompe la idea que se pueda tener a futuro, para terminar informando lo que alguien en particular desea que se diga.

Escuchar la opinión de un compañero que diga: "Pues, si me van a pagar por manipular información, yo lo hago. Porque no me voy a dejar morir de hambre", resulta algo perturbador e irritante pues inclusive al saber que en el ámbito profesional se mueven muchos intereses, aún conservo la esperanza de encontrar compañeros que sientan la necesidad de hacer el cambio al menos en la forma en que se se va a compartir la información, y no en que por dinero, o por quién sabe qué otra cantidad de intereses muevan al sin número de profesionales que salen de la Universidad pensando en que se estudia para salir a ganar dinero; se terminará manipulando información rindiéndole culto a una figura pública que actúa bajo el telón de un noticiero privado. 

La misión más que importante a la que debemos cumplir como periodistas según Jesús Martín Barbero, responde al hecho de contar la realidad. Contar lo que se vive, incluso historias que todos conocen pero que nadie cuenta. Esas vivencias del común que resultan tan cotidianas que terminan siendo costumbre. Es deber del comunicador, mostrar a los demás  esa realidad que nos esconden y que es ignorada. Mostrar, que los protagonistas del país no son esa "pequeña minoría" que se gana millonadas por robar al país, sino que son todos y cada uno de los colombianos que se enfrentan  a la verdadera realidad que nadie muestra en los canales de televisión privada. Esta sin duda alguna, debería ser la razón por la que nos preparamos, y no un monto de dinero que nos de la distorsionada imagen del valor equivalente de nuestra preparación y del país. 


Sin duda alguna, esta serie de inconvenientes no se presenta sin razón aparente. Si bien, Germán Ayala en su texto "El contexto en la formación de comunicadores sociales- periodistas" habla de la labor que deben cumplir las Facultades de Comunicación Social- Periodismo en las Universidades, al brindar el conocimiento necesario para su práctica futura, las Universidades arrojan estudiantes al ámbito profesional para que se defiendan como puedan en una selva de necesidades. Para nadie es un secreto que la vida laboral para un Comunicador, puede resultar muy difícil . Sin embargo, una buena preparación hace que el estudiante logre reconocer su misión en su trabajo y así cuando se enfrente al trabajo o la honestidad, el dinero  o la credibilidad, sabrá responder ante la presión. Como quieran llamar a lo anterior, considero que si a la educación de los jóvenes le incluyeran una formación en valores y principios, tanto desde su hogar como desde la academia, todo sería distinto y la calidad de profesionales que se gradúen sería mejor.