Eran las diez
de la noche del 5 de Junio. Ruby se encontraba en la cocina, molesta porque su
vecino Luis aún no le pagaba el dinero que debía del arrendo. Se dispuso a
prepararse un tinto, muy común de sus desvelos y en medio de tanto pensar en lo
necesitada que estaba de ese dinero, dejó su quehacer y se puso en marcha hacia
el cuarto de su inquilino. Habiendo llegado le cobró de la manera más educada
posible. Pues sabía que a pesar de las discusiones anteriores el Sr. Luis era
un buen hombre y que según lo que había mostrado, era bastante educado. Sin
embargo, no era un buen momento, Luis se encontraba pasado de tragos e iracundo
porque su mujer lo había dejado por otro. En medio de su borrachera el hombre
se enfureció tanto que su corazón latía el triple de lo normal y las venas de
su cuello y frente latían tan rápido que parecía que fueran a explotar. Fue en
ese momento en el que la mujer supo que no había sido un buen momento, pero
para cuando quiso retractarse, ya el hombre estaba golpeándole fuertemente con
la botella que tenía en la mano, y en un segundo la dejó inconsciente. Lleno de
ira y de dolor al ver que su esposa quería ahora cobrarle el dinero de la renta
y no la dueña, la empujó en el viejo colchón que tenía extendido en el suelo y
la violó como el animal más enfermo y despiadado del mundo.
Habiendo
concluido, al cabo de unas horas la mujer se despertó y Luis en medio de su
desesperación no sabía qué hacer con ella, así que agarró de nuevo la botella y
la golpeó en la cabeza hasta que se quebró en mil pedazos. Luis se sentó en el
suelo y durante horas contemplo el rostro del cuerpo yaciente. Al cabo de 5
horas intentó sacarla de la casa y cuando se inclinó para arrastrar el colchón
con Ruby encima, descubrió que en unas horas había subido de peso y en medio de
su frustración agarró el cuchillo para carne que estaba en la cocina y la descuartizó. Después de esto, guardó de
la manera más sádica y despiadada cada miembro despedazado del cuerpo de la
mujer en bolsas de basura y así pudo arrastrar el torso en el colchón. Mientras el hombre desplazaba el colchón con
el cuerpo sin vida en horas de la madrugada, un vecino que llegaba de festejar
observó al hombre moviendo el colchón hacia el canal de aguas sucias. Sin
embargo, estaba demasiado lejos y no alcanzaba a divisar bien. Después de esto,
para quitar el olor a sangre que tanto lo desesperaba, aquel desquiciado recurrió a un viejo truco. Roció café por
todo su cuarto, incluso limpió toda la casa. Era tanto el olor que los vecinos
sentían como el aroma inundaba el barrio.
Ya eran las 4
de la mañana y el arrendatario estaba exhausto. Conservó las bolsas en su casa
y decidió invitar a sus amigos para hacer un asado e informales de la gran
hazaña que había hecho al asesinar brutalmente a su “esposa” quien después de
haberle dejado por otro hombre, había decidido cobrarle el dinero de la renta.
Así pues, el hombre preparó una parte
de la carne para ser asada y la puso al
carbón, y el resto de carne junto con el colchón, fue llevada al canal. Llegaron
sus amigos quienes habían ido con la idea de celebrar la separación de Luis con su esposa. Se
dispuso pues, Luis, a servir la comida y luego de haber terminado les contó
cada detalle de la gran proeza que había hecho. Todos se quedaron atónitos pues
era imposible que aquel enfermizo hombre hubiera asesinado a su mujer de tal manera, estando ella en la
casa de su amante. Y fue allí cuando todos le afirmaron a Luis, que su esposa
se encontraba con su amante, pues se la habían encontrado rumbo a la fiesta.
Entonces, desesperado corre mientras sus amigos ponen la denuncia de aquel loco
hombre y que ha asesinado brutalmente a una mujer desconocida. Rápidamente van
todos detrás de él y lo atrapan llevándolo a la Comisaría. Dentro del proceso
de investigación descubren que aquel hombre en medio del alto grado de alcohol
en el que se encontraba, confundió a su esposa con la Sra. Ruby dueña de la
casa en donde vivían. El hombre es condenado a la pena máxima que son 60 años
de cárcel, mientras la madre de Ruby no hace más que llorar y cuando la
entrevistan en el juicio no puede decir más que: “Ese hombre es un monstruo por
lo que le hizo a mi hija”.
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